Porque hay... esperanza!
Un chico va caminando por Parque Centenario un martes a las 9 de la noche. Por al lado pasa una chica que va escuchando música y se dirige rápidamente hacia Díaz Vélez. Al chico le gusta inmediatamente la muchacha, y empieza a seguirla, aún a riesgo de parecer un maniático. Paran los dos en la esquina, esperando que cambie el semáforo, y ahí tiene oportunidad de verla mejor. Definitivamente, le gusta. Cambia el semáforo y ella sigue caminando a ritmo maratónico. Él la sigue por dos cuadras, sin atreverse a decirle nada por miedo a asustarla (y también porque no le causa mucha gracia que lo vayan a rociar con gas de pimienta). Finalmente se anima, y le toca el hombro. Ella, asustada, se quita los auriculares, y le dice: "Qué pasa??!!". Él, sin saber muy bien qué hacer, sólo atina a decirle: "Perdoname, no te quería asustar... Solamente te quería decir que si un día estás aburrida, te invito a merendar". La chica se ríe, y le dice "Bueno, dale, yo vivo por acá. Me llamo Jimena". Y le da un beso. Él, que no esperaba una reacción tan favorable (sino más bien un insulto, un sopapo o la terrible, terrible ignorancia), le dice abrumado: "Yo soy Cristian". Y nervioso y confundido, se da vuelta y se va. A los 20 metros se da cuenta de la estupidez que cometió y vuelve corriendo, pero ya es demasiado tarde. Ella se fue, y él no sabe adónde.
Ya de vuelta en su casa, tiene al menos un consuelo: sabe que la chica vive en su mismo barrio, y analizando el itinerario establece un radio de 4 cuadras donde es más probable encontrarla. Vuelve al día siguiente, y al otro, y al otro, pero ella no aparece. Decide entonces pegar unos carteles en las calles por donde quizás ella pase, y en los supermercados chinos donde quizás ella compre. Se siente un idiota, y pide consejo femenino. Sus amigas (entre las cuales me incluyo), mueren de ternura y lo alientan a que no se de por vencido.
Hasta el momento no hemos tenido noticias de la chica de Parque Centenario, pero, como Rocky Balboa, no bajamos los brazos.
PD: Todo esto me hizo acordar a aquella historia del dibujante que conoció a la chica de sus sueños en el subte de Nueva York, y para encontrarla, la dibujó tal como la recordaba y publicó el retrato en una página de internet. Un amigo de ella la reconoció, y finalmente se conocieron y comenzaron una historia de amor. Después de un tiempo, parece que todo terminó, pero la moraleja es que sí, se puede! Así que si me ves en la calle y te enamorás de mí, no dudes en hacermelo saber (sobre todo si sos Hugh Jackman)





